miércoles, 23 de febrero de 2011

Surcando el cielo

Halcón peregrino
EOS 30D 400mm
100-ISO 1/800
    La mañana  parece despejada, un sol primaveral invade las afueras de Salamanca, a lo alto comienzan a verse a las cigüeñas en busca de ramas,  para la construcción de los nidos, algunas lo continúan otras lo hacen nuevo este año sobre algún monumento alto y emblemático de la capital charra.
Halcón peregrino
EOS 30D 400mm
160-ISO 1/3200
Halcón peregrino
EOS 30D 400mm
160-ISO 1/3200
Halcón peregrino
EOS 30D 400mm
160-ISO 1/
Cigüeña blanca
EOS 30D 400mm
100-ISO 1/250
Cigüeña blanca
EOS 30D 400mm
100-ISO 1/250
Cigüeña blanca
EOS 30D 400mm
160-ISO 1/800
Cigüeña blanca
EOS 30D 400mm
160-ISO 1/1250
Cigüeña blanca
EOS 30D 400mm
160-ISO 1/1250
   Apenas puedo ver la cúpula de la catedral, la niebla lo imposibilita. Con niebla no tengo mucha luz y sin luz no tengo altas velocidades ni fotos luminosas.
    En la puerta de Ieronimus me esperan miembros de la SEO de Salamanca, van a subir para reforzar la caja nido de la pareja de halcón peregrino (Falco peregrinus) que en lo alto de la cúpula habitan. Hace unos años colocaron la caja nido con dos polluelos de halcón traídos de fuera, esa pareja creció y se fue, actualmente la pareja que ocupa esa caja nido es otra que en condiciones normales y sin acción humana la han ocupado.
    Según subimos por las escaleras que llevan al campanario, a través de la gruesa piedra podíamos escuchar el agudo chillido del macho que rodeaba la torre.
    Los adultos ya emparejados de años anteriores y que han sobrevivido al invierno, ocupan su antiguo nido y en su zona el macho o ambos juntos, realizan vuelos acrobáticos, subiendo a gran altura y lanzándose en profundos «picados» seguidos de rápidos ascensos a la manera como lo hacen otras aves de presa y acompañadas con sonoros chillidos, tanto más notables ya que el Halcón Peregrino suele ser un pájaro silencioso fuera de esta época. Antes de llegar al campanario sabían de nuestra presencia y probablemente abandonaran entonces el nido. El macho se colocó en la torre contigua y de vez en cuando realizaba vuelos alrededor del campanario avisando con su penetrante chillido y volviendo a posarse en el mismo lugar siempre teniendo a la vista su nido.
    A pesar de este comportamiento es curioso que permanezca tan “cerca” de nosotros, al saber de nuestra presencia. Quizá las continuas visitas a la catedral de gente a pocos metros por debajo del nido, hayan tenido algo que ver.

    Una vez que se ha acostumbrado en un corto plazo a nuestra presencia, puedo situarme en el balcón, en la zona que más se acerca a la torre desde donde nos vigila, sin que la rapaz salga volando. La niebla apenas ha cesado, tendré que usar sensibilidades mayores a 200 ISO, con fotografía de aves me gusta usar prioridad en la abertura y tirar a la mayor abertura del objetivo. En los primeros disparos el ave se encuentra en lo alto de una antigua y oxidada escalera que comunica con la cúpula. tras unos disparos el halcón abandona ese sitio y vuelve a rodearnos. Quizás alertada por mi presencia, no realizo movimientos bruscos para que se acostumbre, por suerte al girar la torre pasará cerca de mi, será cuando tenga alguna oportunidad de sacarle alguna toma en pleno vuelo. Le doy unos segundos y oigo por mi izquierda su proximidad, me preparo y lo diviso, comienzo a disparar moviéndome a su velocidad. De unas 8 fotos 2 me han salido muy nítidas, a pesar de la baja luminosidad, en el tiempo que estuve allí no se volvió a repetir una oportunidad como esa.
    La vuelta a la cúpula resulta esta vez algo más tranquilizadora, el ave no se acercará al nido pero no serán necesarias más advertencias de su presencia. Esta vez elige como posadero y observatorio la parte más alta de la cúpula de la torre, el crucifijo de hierro.

    No es el único ave que vemos desde lo alto de la catedral, las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) regresan a sus nidos aun en construcción, preparándolos para la primavera.
    Unos metros por debajo de nuestra posición una cigüeña con unos bellísimos ojos azules se encuentra acurrucada, se puede apreciar un trozo de periódico en el nido que aun puede leerse. En el horizonte sobre volando la universidad una cigüeña se aleja de su nido, en el mismo instante otra permanece sobre un adorno de piedra para calentar su cuerpo con los rayos de sol que parecen despejar la niebla, ya acercándonos al medio día. Terminado el revestimiento y mejora de la caja nido, nos vamos, de camino a casa me paro en la iglesia de Dominicos, donde una pareja de cigüeñas se encuentran juntas en lo que será el futuro nido, otras se afanan con cuidado y dedicación para tejerlo y hacerlo resistente a los vientos que pudieran surgir. Si la construcción es buena, soportará las inclemencias del próximo invierno y a la vuelta de zonas mas calidas, por ahora, solo serían necesario unos pocos retoques.

Cigüeña blanca
EOS 30D 400mm
160-ISO 1/1250

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